Cézanne, el padre del cubismo

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Para buena parte de los pintores de la vanguardia, Cézanne sería el padre de la modernidad. Picasso escribió: "Cézanne era mi sólo y único maestro. No creáis que me limitara a mirar sus cuadros... Pasé años estudiándolos... Cézanne era como un padre para todos nosotros".
Paul Cézanne nació el 19 de enero de 1839 en Aix-en-Provence, primogénito de una familia dedicaba a la fabricación y exportación de sombreros que más tarde se interesará por los negocios financieros.
A pesar de que Cézanne desea ser pintor, su padre rechaza terminantemente las ideas de su hijo. Empieza estudios de Leyes en la Universidad de Aix, estudios que se compaginan con la asistencia a la Escuela Municipal de Dibujo.
El apoyo de su madre y de su hermana Marie provocarán un cambio en la opinión paterna, accediendo a que el joven artista se traslade a París para continuar con los estudios pictóricos. La única condición que el padre impone es que perfeccione su técnica en la Escuela de Bellas Artes.
En abril de 1861 el joven Cézanne se traslada a París; se matricula en la Académie Suisse donde conocerá a Armand Guillaumin, Camille Pissarro, Pierre-Auguste Renoir y Claude Monet. Visitará con frecuencia el Museo del Louvre, donde admirará la obra de los maestros clásicos. Pero el suspenso en el examen de ingreso de la Escuela de Bellas Artes supone un fuerte mazazo para su autoestima, decidiendo regresar a Aix y trabajar en el banco de su padre, sin renunciar a acudir a la Escuela Municipal de Dibujo.
En enero de 1862 decide abandonar el trabajo en el banco para instalarse en su finca del Jas de Bouffan y dedicarse a la pintura. Louis-Auguste Cézanne admite que su hijo continúe su carrera artística y le asigna una pensión de 150 francos mensuales, regresando Paul a París en noviembre de 1862. De nuevo acude a la Académie Suisse, dedicándose al estudio de desnudos sin la guía de un profesor.
Las obras de este periodo gozan de cierta veta romántica, manifestando una significativa influencia de Delacroix, Courbet, Daumier, Corot y los pintores de la Escuela de Barbizon. Las tonalidades oscuras y las amplias pinceladas definen este momento.
En el verano de 1864 regresa a Aix, iniciando una etapa en la que está a caballo entre su ciudad natal y la capital, trabajando en una serie de obras caracterizadas por la violencia y el erotismo, obras que serán enviadas al Salón Oficial, obteniendo siempre el rechazo por parte del jurado.
En 1866 realizará sus primeros intentos de pintura al aire libre en la localidad de Bennecourt, a orillas del Sena, donde había acudido junto a sus amigos Zola y Baille.
El estallido de la Guerra Franco-Prusiana en julio de 1870 llevará a Cézanne a instalarse en L#Estaque, un pueblo costero cercano a Marsella, en compañía de su compañera Hortense Fiquet. En estos meses de L#Estaque se interesa especialmente por el paisaje, abandonando su estilo romántico para ofrecernos una nueva visión de la pintura. El final de la Guerra le llevará en primer lugar a Aix, instalándose en el otoño en París.
En el verano de 1872 los Cézanne se trasladan a Pontoise, localidad cercana a París, a orillas del Oise, invitados por Camille Pissarro. En esta estancia se producirá un significativo cambio en el estilo de Cézanne ya que empezará a pintar al aire libre y empleará una paleta y una pincelada vinculada al impresionismo. A finales de año se muda a la casa del doctor Gachet en Auvers-sur-Oise, donde permanecerá hasta la primavera de 1874, resultando esta etapa la más impresionista del pintor.
Los jóvenes artistas deseaban mostrar sus obras al público y por ello no cejaban en su intento de ser admitidos en el Salón. Sin embargo, tanto rechazo llevó a considerar el montaje de una exposición propia como la mejor solución. Tras numerosos esfuerzos, entre abril y mayo de 1874 se desarrolla la primera exposición conjunto de los jóvenes creadores. A ella acudieron 3.500 visitantes, la mayoría de ellos entre risas y burlas; la crítica se cebó con la exposición. Desde ese momento, estos artistas preocupados por la luz y el color se denominarán impresionistas.
Si bien en la segunda exposición impresionista -la celebrada en 1876- Cézanne declinó participar, sí lo hace en la del año siguiente, aportando 16 lienzos. El público se ceba con las obras de Cézanne y la crítica no le concede ningún respiro, llegando incluso a recibir insultos. Esta delicada situación supondrá el rechazo del mundo cultural parisino por parte del maestro y su paulatino alejamiento del estilo impresionista para comenzar un camino de búsqueda personal, entrando en el neo-impresionismo.
En la década de 1880 se manifiesta con más fuerza el alejamiento de Cézanne del mundo artístico de París y su refugio en la pintura. Visitará diferentes lugares y experimenta una nueva forma de trabajar basada en la observación de la naturaleza, intentando recuperar la forma y el volumen a través del color. Intentará estructurar la realidad que le rodea, tendiendo a geometrizar la naturaleza, incluso captará los objetos desde puntos de vista diferentes para romper con las leyes tradicionales de la perspectiva. Para realizar sus obras tardará mucho tiempo, en ocasiones cuatro o cinco años, e incluso algunos lienzos no los llegará a acabar.
En 1887 se instala en Aix y pinta al aire libre, realizando un buen número de paisajes de los alrededores. Este retraimiento le llevará a desarrollar su máxima capacidad creativa, empezando a trabajar en la serie de los jugadores de cartas y continuando con sus naturalezas muertas, intentando transmitir la estructura de los objetos que aparecen en sus composiciones, expresando su esencia y captando la verdad fundamental de la naturaleza. Además se va haciendo más huraño, reaccionando con mal genio, buscando con mayor fuerza refugio en su profesión.
En diciembre de 1895 se produce un hito en la vida artística de Cézanne. El joven marchante de arte Ambroise Vollard organiza la primera exposición en solitario de obras del artista provenzal. En la rue Laffitte se presentan cincuenta lienzos. La obra es reconocida por los pintores pero fracasa ante el público. Cézanne no asiste a la exhibición y se refugia en su trabajo. Ahora viaja menos y se relaciona con muy poca gente.
El 25 de octubre de 1897 fallece su madre, iniciándose problemas por la herencia. Su aislamiento se acentúa, volcándose en los paisajes de Le Tholonet, la cantera de Bibémus, el Château Noir o la montaña Sainte-Victoire. La muerte de la madre supone un duro golpe para el maestro que no se recupera de la venta en 1899 del Jas de Bouffan, refugiándose durante cinco años en Aix.
Desde 1898 Cezanne venía exponiendo regularmente en la galería de Vollard, consiguiendo vender bastantes cuadros, situándose la cotización media de sus obras en 1.700 francos. Sus trabajos empiezan a ser cada vez más demandados y los jóvenes artistas como Gauguin le consideran una fuente fundamental de inspiración. En 1900 se organiza la primera exposición de Cézanne en Alemania, a cargo de Paul Cassirer. Al año siguiente expondrá en el Salón de los Independientes. La culminación de estas muestras será la exposición de 33 obras en el Salón de Otoño de 1904.
La salud de Cézanne empeora con el paso de los años. La diabetes, cuyos primeros síntomas se habían manifestado en 1890, se convierte en aguda y su carácter, ya de por sí irritable, se hace ahora intratable. Sólo el trabajo le produce felicidad y se enfrasca en la ejecución de la serie de las bañistas culminada con las Grandes Bañistas, concluida en 1905. Ese mismo año Durand-Ruel muestra sus cuadros en las Grafton Galleries de Londres. Diez de sus cuadros son expuestos en el Salón de Otoño de 1906.
En agosto de este año Cézanne sufre un nuevo ataque de bronquitis. A pesar de su delicado estado de salud trabaja a "plein air" en los alrededores de Aix cuando es sorprendido por una fuerte tormenta; busca refugio en los alrededores pero sufre un desmayo. Tras ser encontrado por unos campesinos, le llevan a Aix. El 22 de octubre de 1906 fallece de una pulmonía en su piso de Aix-en-Provence, la localidad que le vio nacer y cuyos alrededores inmortalizó en un buen número de lienzos. Al año siguiente, el Salón de Otoño organizaba una gran exposición conmemorativa que contenía 56 cuadros del "ermitaño de Aix" iniciándose el llamado "Mito Cézanne". Por fin ha conseguido que el Impresionismo sea algo sólido y duradero, como el arte de los museos.

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