Los desnudos de Cézanne

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Comentario

Uno de sus primeros desnudos será para decorar el salón de la casa de campo familiar, apreciándose una figura femenina de amplias caderas y espalda monumental ante un paisaje indefinido.
En esta Orgía, pintada en 1870, apreciamos una obra cargada de voluptuosidad, punto de partida de posteriores desnudos. La escena tiene lugar al aire libre, presidida por una oblicua mesa alrededor de la cual se ubican los diferentes comensales en las más variadas y dinámicas posturas.
En la Moderna Olimpia, una mujer, tumbada entre las sábanas blancas de su cama, es desnudada por su esclava negra mientras un hombre sentado en un diván contempla la escena. Una mesa de color rojo, un gato a los pies de la cama y un enorme jarrón completan la composición.
En esta escena de bañistas, Cézanne aplica las tonalidades con una rápida pincelada, sin detalles, ni siquiera en los rostros de las figuras. La pintura se hace cada vez más intelectual y deja de lado el puro goce estético.
A lo largo de la década de 1880 realizará una amplia serie de lienzos protagonizados por figuras desnudas. Los personajes se integran a la perfección en la naturaleza, situándose en diferentes posturas para poder estudiar las más variadas poses. Los amplios volúmenes de las mujeres desnudas están resaltados gracias al color, utilizando una pincelada rápida que, en forma de facetas, va configurando la estructura anatómica de cada una de las figuras.
En esta escena de bañistas Cezanne nos muestra un numeroso grupo de figuras masculinas desnudas que se sitúa ante un fondo de paisaje; sus cuerpos han sido delimitados por una gruesa línea oscura. El vivo colorido es aplicado contundentemente, apreciándose los toques de pincel y de espátula en el lienzo. Las fuertes anatomías demuestran el interés de Cézanne por recuperar el volumen.
En sus últimos años se convertirá esta temática en la más atractiva para el artista. Con estas obras se manifiesta una evocación hacia el arte clásico ya que Cézanne "deseaba pintar como Poussin, pero a partir de la naturaleza".
Este lienzo culmina la serie de Bañistas. Las mujeres se muestran desnudas ante un fondo de paisaje en el que no hay nada definido y en el que abundan las tonalidades malvas. Estas figuras son macizas, casi escultóricas. Sin embargo, los rostros han desaparecido, siendo sustituidos por máscaras El color es aplicado con violencia, mediante largas pinceladas en las que emplea espátula. Su proceso de recuperación de la forma a través del color ha concluido; el Impresionismo ya es algo sólido y duradero, como el arte de los museos.

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