Tiziano, al servicio del Imperio

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Comentario

La escuela veneciana del Renacimiento tiene en Tiziano a su mejor maestro, influyendo en una buena cantidad de artistas de las generaciones futuras, no sólo italianos sino de buena parte de las naciones de Europa.
Tiziano Vecellio nació en la localidad de Piove di Cadore, en los Alpes Vénetos, en el seno de una familia que gozaba de una importante posición. Alrededor de su fecha de nacimiento existen dudas, apuntándose tres hipótesis: según su partida de defunción, nacería en 1473; según una carta enviada a Felipe II, se apunta la fecha de 1477; según el testimonio de dos contemporáneos, habría nacido entre 1488 y 1490.
Artista precoz, llegó muy joven a Venecia, en compañía de su hermano Francesco, para aprender el arte de la pintura. Su primer maestro será Sebastiano Zuccato pero pronto se traslada al taller de Gentille Bellini, del que pasará al de Giovanni Bellini ya que el estilo seco y duro de Gentile no agradó al joven aprendiz.
Durante este periodo de aprendizaje, Tiziano se pone en contacto con Sebastiano del Piombo y Giorgione, sintiéndose fascinado por la manera de trabajar de estos jóvenes artistas. La luz, el color, el paisaje y las diferentes relaciones existentes entre estos elementos serán los objetivos del joven Tiziano.
En sus primeras obras apreciamos que las influencias de Giorgione y Bellini coexistieron de manera pacífica durante algunos años, influencias que, por otro lado, no eran antagónicas sino complementarias. Durero será otro de los pintores más admirados por el futuro maestro.
El primer encargo importante para el joven Vecellio llegaría en 1508 cuando debe realizar la decoración de una de las fachadas del Fondaco dei Tedeschi, la sede de los mercaderes alemanes en Venecia que se había incendiado tres años antes. Tiziano y Giorgione trabajan juntos en este encargo. La asimilación del estilo de Giorgione será tal que cuando éste fallezca en 1510, debido a una epidemia de peste, Tiziano será el encargado de finalizar algunos de sus trabajos.
Esta epidemia llevará a Tiziano a instalarse en Padua donde le serán encargados tres frescos para la Scuola de San Antonio. Tras su regreso a Venecia continúa trabajando, apreciándose en sus obras una mayor receptividad a lo que se estaba haciendo en Florencia y Roma, especialmente a lo que podían aportarle Leonardo, Rafael y Miguel Angel.
La fama de Tiziano irá en aumento y en 1513 el cardenal Pietro Bembo le trasladará la invitación del papa León X para instalarse en Roma. La invitación papal era muy prometedora pero Tiziano prefirió apostar por lo seguro y no trasladarse a una ciudad donde la competencia era feroz. Consciente de que no tenía competidor, decidió quedarse en Venecia y ofrecer sus servicios a la Serenísima República. En este mismo año abrirá su primer taller en el barrio de San Samuele.
En 1516 Tiziano recibe uno de sus más importantes encargos: la Asunción para Santa Maria Gloriosa dei Frari, impactante retablo de casi siete metros de altura. Este mismo año iniciará una estrecha relación con Alfonso I d#Este, duque de Ferrara, y uno de sus primeros clientes importantes. Fruto de este contacto surgirán las obras para la Cámara de Alabastro del castillo de Ferrara.
Al convertirse en el primer pintor de Venecia le serán encargados los más importantes retablos como la Pala Pesaro. Su fama se extenderá por los alrededores y realizará obras para Ancona y Brescia -los retablos Gozzi y Averoldi, respectivamente-.
En 1523 Tiziano entabla relaciones, a través del duque de Ferrara, con un nuevo mecenas. Se trata de Federico Gonzaga, duque de Mantua, uno de los mejores clientes que desde ese momento tendrá el veneciano y la persona que le pondrá en contacto con el emperador Carlos V, a quien conoce en 1530, con motivo de su coronación en Bolonia. Tres años después realiza un retrato de don Carlos que será de entera satisfacción para el cliente, nombrando a Tiziano pintor de Corte, al tiempo que se le concedían los títulos de conde palatino y caballero de la espuela de oro, llegando a citarle como el "Apeles de su tiempo".
En la década de 1530 Tiziano se pondrá en contacto con su tercer gran valedor italiano. Será Francesco Maria della Rovere, el duque de Urbino, realizando para él dos soberbios retratos que incorporan importantes novedades. A partir de este momento y en los próximos treinta años, los pinceles de Tiziano sólo retratarán a los miembros de la exclusiva élite social e intelectual, considerados por Lomazzo "los únicos a quienes desde la propia teoría de la pintura tienen derecho a inmortalizar su rostro". La relación con el duque de Urbino nos proporcionará obras de tan delicada belleza como la famosa Venus de Urbino o la Magdalena penitente de la Galería Palatina de Florencia.
Desde 1539 el maestro veneciano se pondrá en contacto con jóvenes artistas romanos llegados a la Ciudad de los Canales. Este contacto provocará un nuevo cambio en el artista al retomar los problemas planteados por estos jóvenes que desembocarán en el Manierismo, sin renunciar Tiziano a la luz y el color que son la base de su pintura. De esta forma, se inicia la llamada "crisis manierista". Pero estos profundos cambios apenas afectarán a los retratos, aportando desde este momento una mayor penetración psicológica y una técnica de ejecución más rápida.
Durante el mes de octubre de 1545 Tiziano se dirige a la Ciudad Pontificia, invitado por el propio papa Paulo III, con la promesa de recibir algunos beneficios eclesiásticos para su hijo Pomponio. La estancia en Roma será un auténtico triunfo, obteniendo numerosos encargos y consiguiendo la ciudadanía romana en el Capitolio. En marzo de 1546 se traslada de nuevo a Venecia, haciendo una breve escala en Florencia. Tiziano está en su momento de mayor apogeo.
Será a finales del verano de 1547 cuando Tiziano tenga que elegir entre servir al emperador o al papa. El maestro decidió reunirse con Carlos V en Augsburgo, adonde se dirigió en los primeros días del año 1548. Durante esta estancia fue distinguido con grandes honores y realizó el gran retrato de Carlos V en la batalla de Mülberg, posiblemente el retrato ecuestre más impactante. También trabajó en algunas obras profanas identificadas con las Venus y la música.
En el otoño de 1548 Tiziano regresa a Venecia para trabajar en la serie de las Furias para María de Hungría. La brillante aparición en escena del joven Tintoretto no parece inquietar al maestro ya que en 1550 de nuevo está en Augsburgo, donde recibirá nuevos encargos, entre ellos el retrato del entonces príncipe Felipe y algunas obras de carácter religioso
En agosto de 1551 regresará a Venecia. Tiziano ya no abandonará la Ciudad de los Canales pero, paradójicamente, se sentirá cada vez más desvinculado artísticamente de ella. No recibirá ningún encargo público de importancia, dejando para Tintoretto y Veronés los trabajos que él rechazaba. La explicación estaría en su dedicación en exclusiva a la casa de Austria, convirtiéndose Felipe II en su mejor cliente. Para el futuro monarca español pintará Tiziano las famosas "poesías" inspiradas en la "Metamorfosis" de Ovidio.
En los años centrales de la década de 1550 la feliz existencia de Tiziano tomará un nuevo camino. Su hijo Pomponio sufre graves problemas; su hermano Francesco y su buen amigo Aretino fallecen; su hijo Orazio casi resulta asesinado por un amigo; su hija Lavinia se casa y abandona el hogar paterno en 1555 para fallecer seis años después. Tiziano se siente viejo y abandonado lo que provocará un cambio en su pintura, introduciendo mayor tensión y dramatismo. Sin renunciar al color y la luz, las pinceladas ahora son aplicadas con contundencia, creando en los trabajos una sensación atmosférica y abocetada que lleva a los especialistas a denominar esta etapa final como "impresionismo mágico".
Las últimas décadas de su vida las pasará el maestro continuando sus trabajos para el rey Felipe II. A pesar de la edad y del estado anímico, Tiziano continúa con una febril actividad, realizando tanto obras mitológicas como religiosas y algunos retratos, retomando antiguos temas y realizando diversas versiones de los nuevos. Incluso se interesa por las actividades comerciales.
Entendiendo la pintura como un negocio, Tiziano mantuvo durante su vida un productivo taller que le ayudaba en las grandes obras, realizaba réplicas de sus trabajos más reputados o elaboraba aquellos encargos en los que el maestro no deseaba dedicar excesivo empeño. Algunos contemporáneos llegaron a reprocharle el abuso del empleo del taller. Sin embargo, en los últimos trabajos del pintor se puede apreciar que estos reproches no tienen justificación ya que en ellos presenta una factura personal, diluyendo las figuras con fluidos y rápidos toques de color y luz que convierten el conjunto en expresivas manchas. Este estilo absolutamente identificativo se puede observar en su último trabajo, la Piedad, destinada a su propia tumba y que no pudo finalizar, siendo su discípulo Palma el Joven quien la concluyó.
Durante una de las numerosas epidemias de peste que sufría Venecia, Tiziano Vecellio fallecía de vejez el 27 de agosto de 1576 en su casa de Biri Grande. Venecia despidió a su gran pintor con solemnes exequias en la basílica de San Marcos, antes de ser enterrado en la iglesia de Santa Maria Gloriosa dei Frari. El testigo de su particular estilo sería recogido por su rival, Tintoretto, y continuado por los grandes maestros de la siguiente generación: Rembrandt, Rubens o Velázquez.

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