La Gloria por Tiziano

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Comentario

El segundo viaje de Tiziano a Augsburgo para trabajar a las órdenes de Carlos V fue muy productivo. En dicho viaje recibió el encargo de pintar una de sus mejores obras: La Gloria o La Adoración de la Santísima Trinidad.
En la parte superior del lienzo observamos a la Trinidad con Cristo y Dios Padre, ambos con posturas y vestimentas similares. Junto a Jesús, se sitúa la Virgen en pie, con la cabeza cubierta por el manto azul, como intercesora de la Humanidad, mirando hacia abajo; en el centro, de espaldas y vestida de verde, encontramos a la Iglesia personificada en una mujer. En la izquierda, Noé con el arca y la paloma en las manos, Moisés con las tablas de la Ley y San Juan Evangelista con su águila simbólica; en la parte superior derecha se reconoce a Carlos V, Isabel de Portugal, Felipe II, María de Hungría, Juana de Austria e incluso el propio Tiziano, todos con sudarios. En la parte inferior se sitúa un paisaje.
Tiziano ha organizado la composición con un claro óvalo ascendente, marcando los escorzos de las figuras de primer plano, en los que se aprecia una clara influencia de Miguel Angel en la marcada anatomía y del Manierismo en los escorzos y el movimiento. El color y la luz vuelven a protagonizar una escena en donde las figuras de la parte superior se ven envueltas por una neblina que diluye sus contornos y los de los querubines que les rodean. La pincelada de Tiziano se hace más empastada y el colorido más vibrante al introducir el verde amarillento, el azul eléctrico o el rosa.

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