El Cristo amarillo

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Comentario

El Cristo amarillo es una de las obras más interesantes pintadas por Gauguin.
La zona inferior de la composición está ocupada por tres mujeres bretonas: la del primer plano se encuentra de espaldas, en el plano medio vemos otra mujer de perfil y la del tercer plano se sitúa de frente.
El Cristo se convierte en el protagonista de la escena, con ese color amarillo y las líneas de los contornos muy marcadas, siguiendo la técnica del "cloisonné" inspirada en los esmaltes y vidrieras. Para la figura del Cristo, Gauguin se inspiró en una talla policromada del siglo XVII que encontró en la iglesia de un pueblecito cercano a Pont-Aven
En el plano medio observamos una figura que salta una valla, lo que puede ser interpretado como un deseo de evasión, continuamente presente en el ánimo del artista.
Al fondo se representa la campiña bretona con los campos amarillos y las casas dispersas entre los árboles.
La disposición de las figuras nos sugiere que nos encontramos ante una visión provocada por la intensa devoción de las mujeres. De esta manera, lo primitivo, con las mujeres, y lo simbólico, intentando transmitir el pintor un mensaje, están presentes en la escena, al igual que lo real y lo imaginario.
El colorido empleado por Gauguin es típico del otoño bretón, con unos maravillosos colores amarillos mezclados con naranjas y verdes, en paralelo con el Cristo. Son colores planos, inspirados en la estampa japonesa, intentando estos jóvenes artistas de finales del siglo XIX romper las reglas de la perspectiva tradicional.


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