Castillo medieval

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Comentario

La ciudad del Medievo se levantaba en las cercanías del castillo para servir de refugio a los habitantes en caso de ataque exterior. El castillo era casi inexpugnable para el enemigo y solía situarse en un terreno elevado, rodeado de foso, estando construido principalmente en piedra.
Un primer recinto de murallas y torres defensivas le otorgaban un aspecto inaccesible. A través de un puente levadizo se accede a la barbacana que da paso a la fortaleza. Por la barbacana también podemos acceder al patio exterior, lugar que sirve de refugio a la población cercana y donde se hallan los establos.
La puerta principal se sitúa en un potente torreón, en cuyo interior se suele ubicar la capilla. Una vez atravesada la puerta nos encontramos en el patio de armas, espacio vertebrador del conjunto. Desde aquí podemos contemplar la residencia señorial, la capilla privada del noble propietario del castillo, el salón principal, las cocinas, los aposentos de los caballeros y los talleres. La torre del homenaje, flanqueada por sendas torres de defensa, era el núcleo original del castillo y allí se guardaban las provisiones de alimentos, armas y combustible.
Al salón principal se accede por una triple arquería; en este lugar celebraba el señor sus banquetes y reuniones. La sala se organizaba a través de amplias mesas rectangulares a cuyo alrededor se colocaban bancos para asentar a los comensales. Sobre una tarima se ubicaba la mesa principal, donde el señor y su familia presidían el banquete, sentados en sillas. Las paredes estaban escasamente decoradas, distinguiéndose en ellas trofeos de caza, armaduras o estandartes. El suelo era de madera y el techo estaba constituido por vigas transversales, también de madera.

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