El Imperio romano

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Comentario

Con Octavio Augusto, el territorio romano legado por César se incrementa al conquistar la cornisa cantábrica, los Alpes, Retia, Nórico, la Panonia, Mesia, Galacia, Licia y Egipto. Entre los años 14 y 68 de nuestra era, los Julio-Claudios añaden la zona sur de Britania, Mauritania, Siria, Judea, Capadocia, Panfilia y Tracia.
La dinastía Flavia, entre 68 y 96, sólo ampliará el Imperio a los Campos Decumates y la zona central de Britania. Dacia y Arabia serán las incorporaciones de la dinastía Antoniana a lo largo del siglo II, mientras que los Severos tomarán parte de la actual Argelia.
Durante el gobierno de Diocleciano entre los años 293 y 305, se estableció la tetrarquía, sistema por el cual se repartía el imperio entre dos augustos y dos césares. Para Constancio Cloro irá la zona occidental; Maximiano tendrá el territorio de Italia y buena parte del Africa septentrional; Galerio recibe la Europa oriental, mientras que Diocleciano se verá recompensado con los territorios asiáticos y Egipto.
En el año 395 el imperio se divide en diócesis: Hispania, Vienne, Britania, Galia, Italia, Panonia, Dacia, Mesia, Tracia, Asia, el Ponto, Oriente y Africa. Además, las legiones se establecen en su mayoría en las fronteras para evitar las incursiones de los pueblos bárbaros, que no tardarán en producirse.

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