La Florencia de los Médici

Fecha: Lugar: Florencia



Comentario

Cuna del nuevo arte del Renacimiento, la época de los Médici marcó el periodo de esplendor de una de las ciudades más hermosas del mundo: Florencia. Cúpulas, campanarios, torres, murallas y tejados antiguos, todo se mezcla en un limitado espacio para ofrecer al viajero un resumen de la historia de la ciudad y del arte renacentista.
El Duomo es el centro neurálgico de la ciudad. Construido en el siglo XIII por Arnolfo di Cambio, presenta la tradicional decoración de mármoles de colores que caracteriza el gótico toscano. Por encima de las bóvedas nervadas sobresale la cúpula, levantada en 1417 por Filippo Bruneleschi. Con sus 45 metros de diámetro, es una de las señas de identidad de Florencia. La decoración de la cúpula diseñada por Brunelleschi la realizó Vasari entre los años 1572 y 1574, siendo finalizada por Zuccari. El tema elegido para tan importante lugar es el Juicio Final.En la decoración interior de Santa Maria de las Flores participaron los mejores artistas del Quattrocento, creando un elegante conjunto en el que sobresale la sobriedad. Ghiberti y Ucello serán los maestros sobre los que cayó el peso de la dirección de los trabajos. La basílica de Santa Reparata ocupaba el lugar en el que ahora se alza la catedral. En la cripta podemos admirar numerosos vestigios de este antiguo templo realizado en el siglo XIV.
Giotto es el autor del Campanille florentino, posiblemente uno de los más elegantes de Italia. Tiene 84,70 metros de altura y se empezó a construir en 1334.
Frente a la puerta principal del Duomo se encuentra el Baptisterio de San Juan, edificio construido entre los siglos IV y X. En tres de sus frentes presenta sensacionales puertas de bronce. La puerta sur la realizó Andrea Pisano hacia 1330. La puerta norte la ejecutó Ghiberti entre 1403 y 1423. La que se abre frente al Duomo recibe el nombre de Puerta del Paraíso. Es la obra maestra de Ghiberti.
La decoración de mosaicos del Baptisterio fue comenzada a mediados del siglo XIII por artistas venecianos, concluyéndose en la centuria siguiente por artistas florentinos. Bajo la imagen del Creador, se inscriben escenas del Génesis, de la historia de san José, de la vida de Cristo y de la de san Juan Bautista. En el ábside se representa el Juicio Final. A la derecha del altar se encuentra la tumba del antipapa Juan XXIII, pontífice depuesto en el año 1415.
La vía de Martelli nos conduce al barrio de San Lorenzo, presidido por la iglesia del mismo nombre. La parroquia de los Médici la construyó Brunelleschi entre 1425 y 1466. Los púlpitos fueron realizados por Donatello. En sus bajorrelieves se pueden apreciar escenas de la Pasión de Cristo. A las naves laterales de San Lorenzo se abren diversas capillas con importantes tesoros artísticos. Una de las más interesantes es la capilla Martelli, decorada por un cuadro de la Anunciación realizado por Filippo Lippi hacia 1440. La Sacristía Vieja de San Lorenzo es una pequeña construcción de planta cuadrada que se cubre por una cúpula semiesférica, expresando en ella Brunelleschi de manera sintética y eficaz la estética de los primeros tiempos del Renacimiento. La decoración está concebida como complemento de la arquitectura; fue realizada por Donatello entre 1428 y 1432.La capilla Martelli es el lugar en el que se encuentra la tumba de la familia, curiosa obra encargada a Donatello en 1464.
El claustro da acceso a la Biblioteca Laurenziana, cuyo vestíbulo fue realizado por Miguel Angel. A la espalda de la iglesia se encuentran las Capillas Mediceas, en cuya sacristía nueva encontramos las tumbas ejecutadas por Miguel Angel a partir de 1520.
El Palazzo Médici es una de las más grandiosas residencias del Renacimiento. Fue construido por Michelozzo en 1444. En su capilla, Benozzo Gozzoli pintó la famosa Adoración de los Reyes. La obra maestra del palacio es el patio porticado en el que tuvo lugar la boda de Lorenzo el Magnífico y Clara Orsini. Tras él se abre el jardín adornado con diferentes estatuas. En época de los Medici, los árboles estaban recortados tomando formas animales, según el gusto de la época. La sala de fiestas es una de las piezas principales del palacio. Luca Giordano sería el encargado de la decoración del amplio techo, eligiendo como tema la Apoteosis de la familia Medici, salpicada de figuras alegóricas y episodios mitológicos. En la sala Sodino se halla la Madonna con Niño, una tabla pintada por Filippo Lippi en el siglo XV.
Desde el barrio de San Lorenzo, la vía Cavour nos lleva al Museo de San Marcos, antiguo convento dominico que conserva en sus paredes la mejor decoración al fresco pintada por Fra Angelico. La biblioteca conventual fue construida por Michelozzo entre 1441 y 1444.
Nuestro siguiente destino es la Galería de la Academia, en cuyo interior se puede apreciar el famoso David de Miguel Angel. Los esclavos, estatuas inacabadas para la tumba del papa Julio II también llamarán nuestra atención.
Las calles de Florencia están salpicadas de elegantes palacios construidos por las más prestigiosas familias de la ciudad. Siempre a la sombra de los Médici, cada uno de ellos presenta un especial encanto, intentando siempre superar al construido por sus rivales.
Nuestra siguiente parada es Palazzo del Bargello, uno de los más antiguos de Florencia al ser construido entre 1254 y 1346. Desde 1859 es la sede del Museo Nacional de Escultura.
La plaza de la Signoria es el otro centro neurálgico de Florencia. En la plaza se encuentran la famosa fuente de Neptuno y la estatua ecuestre de Cosme de Médici. Lugar de reunión popular, escenario de fiestas, marco de suplicios, está dominada por el Palazzo Vecchio, una austera construcción del siglo XIII, posiblemente realizada por Arnolfo di Cambio, en la que sobresale la elevada torre. El diseño de este patio corresponde a Michelozzo, tomando como referencia el "cortile" del Palazzo Medici. La decoración de las columnas y las paredes es obra de Vasari, al igual que los frescos que decoran las bóvedas. Vasari también es el autor de la decoración de la Sala de los Quinientos; eligió como temática para esta enorme sala las victorias de Florencia, rivalizando con el gran salón del Palacio Ducal veneciano. La escalera que nos conduce a las estancias privadas de los duques también es obra de Vasari. Se trata de salones decorados con motivos alegóricos y mitológicos, pintados en su mayoría por Vasari y sus colaboradores.
En la Loggia dei Lanzi podemos ver copias de importantes estatuas vinculadas a la historia de la ciudad.
El piazzale degli Uffizi nos conduce al palacio de los Uffizi, donde se encuentra el museo más importante de Florencia. Allí se puede apreciar la más amplia colección de arte italiano del mundo.
A espaldas de los Uffizi se encuentra el Ponte Vecchio, identificativo por estar cubierto de tiendas, algunas de ellas colgadas sobre el Arno. Cruzando este puente llegamos al Palazzo Pitti, construido en los últimos años del siglo XV por Luca Fancelli, siguiendo un diseño de Brunelleschi. Tras el palacio se encuentran los jardines de Bóboli, conjunto vegetal diseñado por Ammananti y Bountalenti en el siglo XVI.
En el Oltrarno se encuentra la iglesia de Santa María del Cármine, templo románico destruido en el siglo XVIII en el que se conserva la capilla Brancacci, decorada al fresco por Masolino, Masaccio y Filippino Lippi.
El Ponte de Santa Trinitá nos conduce a la via de Tournabuoni, la calle más aristócrata de Florencia. Aquí se encuentran los principales palacios señoriales. El Palazzo Strozzi comenzado en 1489 por Benedetto da Maiano; el Palazzo Rucellai, proyectado en 1446 por Leon Battista Alberti; o el Palazzo Davanzati, construido a mediados del siglo XIV.
La piazza de Santa Maria Novella es el centro de este aristocrático barrio florentino. Allí se erige la iglesia que le da nombre. Construida en estilo gótico durante los siglos XIII y XIV, Alberti será el encargado de realizar su fachada, creando una de las obras más importantes del Renacimiento. En su interior también se pueden apreciar importantes tesoros artísticos como la Trinidad de Masaccio.
La última parada de nuestro recorrido es la iglesia de la Santa Croce, el mayor de los templos franciscanos de Florencia, construido en 1294 por Arnolfo di Cambio. En el exterior Brunelleschi levantó la capilla Pazzi.
Los siglos y los avatares políticos y artísticos acabarán el modelado de la ciudad, pero la impronta medicea dotó a Florencia de unas señas de identidad que le han convertido en Patrimonio de la Humanidad.