La escultura egipcia

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Comentario

La estatuaria egipcia tardó tiempo en alcanzar la madurez estética. El artista egipcio concibe la figura humana en tensión física y espiritual, por lo que sus personajes tienen algo de seres sobrenaturales, para los que el dolor y la alegría no existen, destacando su rigidez característica.
El estilo que caracteriza la escultura egipcia se encuentra formado ya en el Imperio Antiguo. La estatua sedente de Kefrén, maciza y rígida, el grupo de Mikerinos y la famosa Esfinge son esculturas importantes de esta época, sin olvidar las estatuas de personajes reales, apenas idealizados. Excelentes ejemplos los encontramos en el grupo de Rahotep y Nefrit, el famoso Alcalde y los Escribas sentados, esculturas en las que la naturalidad esel rasgo más destacado.
Durante el Imperio Medio se mantienen las características de época anterior como observamos en la Portadora de ofrendas. Durante el Imperio Nuevo apenas encontramos cambios. En esta etapa destacan los Colosos de Mennón, la estatua sedente de Ramsés II que conserva el Museo de Turín o las colosales del mismo monarca en Abu Simbel. Pero lo más significativo de esta época se desarrolla durante el reinado de Amenofis IV, momento en el que se produce un significativo cambio en todos los niveles. En lo que ha escultura se refiere destaca el naturalismo como observamos en el genial busto de Nefertiti, obra del escultor real Tutmés.
Durante la época saíta la preocupación de los artistas se concentra en la suavidad y la blandura del modelado como observamos en la famosa Cabeza verde.

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